Tanatología y cuidados paliativos
Especialista en procesos de duelo
Psicología social
Coaching
Ciencia Política
Cuando me preguntan por qué elegí esto, no tengo una sola respuesta. Tengo muchas. Y todas llegaron sin que yo las buscara del todo; más bien las fui encontrando mientras vivía.
Hay algo que sé con certeza: quería aprender a integrar la muerte en mi propia vida. No sobrevivirla. No ignorarla. Integrarla. Que dejara de ser ese fantasma que me robaba el sueño de niña y se convirtiera en algo que pudiera mirar de frente.
Y también quería eso para mis hijos. Quería que crecieran sabiendo que la muerte no es el opuesto de la vida, es parte de ella. Que aprendieran a nombrarla, a no temerle, a despedir con amor en lugar de con pánico.
Me trajo hasta acá la curiosidad, sí. Y los libros. Y los países. Y el dolor propio. Y las preguntas que no tienen respuesta fácil. Llegué a este camino desde muchos lugares a la vez. Incluyendo este: soy alguien que vive la vida con intensidad, que conecta mundos, personas, saberes, culturas. Que no sabe estar a medias. Y que aprendió que esa misma intensidad con la que vivo es la que me permite estar de verdad cuando alguien más necesita ser sostenido.
No elegí esto a pesar del miedo que tuve.
Lo elegí gracias a él.
Hay algo que aprendí con certeza:
la muerte nos recuerda que la vida es ahora.
Y que la única forma de honrarla
es haber vivido de verdad.